Parto natural o cesárea, he ahí el dilema

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Sin lugar a dudas, este es el eterno debate con el que le damos la bienvenida a la etapa de convertirte en mamá. Sé que quizá hubo otros antes, como la elección del nombre, pero ninguno se parece a la difícil tarea de decidir cuál es la opción más adecuada para el momento del alumbramiento, el parto natural o la cesárea. Con esta entrada no quiero establecer si uno es mejor que otro. Desde mi punto de vista no debería existir un juicio tal sobre ‘si uno es bueno o malo’, pues elegir un camino dependerá solamente de ti, y claro, de las recomendaciones de tu médico. El objetivo de estas líneas es sólo mostrarte ambos caminos para que determines, para ti, cuál es la mejor opción. Recuerda, lo más importante es que la decisión que tomes sea la más favorable para que tú y tu bebé se encuentren con amor y salud.

Comencemos por las definiciones:

¿Qué es un parto natural? Es el proceso que sucede por la condición biológica que poseemos las mujeres para dar a luz a un nuevo ser. Su inicio es espontáneo; se desarrolla y se termina con el nacimiento de bebé.

¿Qué es una cesárea? Es un procedimiento quirúrgico que consiste en extraer el feto del vientre de la madre mediante una incisión en la pared abdominal y uterina y con ello evitar el trabajo de parto natural.

La primera elección parece ser siempre un parto natural debido, sobre todo, a la pronta recuperación de la mamá. Y así es, con un parto natural, sin complicaciones, reincorporarnos a nuestras actividades habituales es cosa de pocas semanas, a veces de días; mientras que el periodo de recuperación por una cesárea es más largo, doloroso y necesita de cuidados prolongados para aliviar la herida provocada por la laparotomía, la incisión que se realiza para extraer al bebé. Pero aunque el parto natural sea ‘naturalmente’ más efectivo, lo rodea la incertidumbre —podrás junto a tu médico estimar la fecha de parto, pero nunca sabes cuándo tu bebé elegirá nacer— y una larga labor de parto —desde las contracciones hasta la espera de la dilatación y luego el trabajo que puede durar hasta 18 horas—, dos ‘desventajas’ que han popularizado a la cesárea en los últimos años. Las cifras lo respaldan: a nivel mundial se efectúan alrededor de 18 millones de cesáreas anuales, de las cuales la mitad son consideradas innecesarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que México ocupa el cuarto lugar con el mayor número de cesáreas innecesarias, es decir, que son elegidas por temor al dolor y al cansancio que conlleva el trabajo de parto. Las cesáreas son necesarias cuando el parto vaginal supone un riesgo para la salud de la madre o el niño:

– Anormal frecuencia cardíaca del bebé.

Posición del bebé que dificulte el parto natural.

Problemas del desarrollo del bebé como espina bífida o hidrocefalia.

– Casos de embarazo múltiple.

– Infección genital de la madre.

– Enfermedad grave de la madre.

– Que el parto natural se prolongue demasiado.

– Placenta previa o desprendimiento de la placenta.

– Prolapso de cordón umbilical.

Sea lo que sea que rodee a ambos procesos, la realidad es que dictaminar cuál es el mejor para ti y tu bebé debe ser una decisión consciente, no dirigida por el temor, y apoyada por las recomendaciones de tu médico. Es posible que desees un parto natural, pero en ocasiones ya sea por el tamaño del bebé, la pelvis estrecha, una posible infección o la presencia de preeclampsia sea mejor optar por la cesárea. Con un bebé nunca está todo establecido.

Entre las ventajas de un parto natural están:

Para la mamá

  1. Mejor presión arterial.
  2. Mejorará el aporte de oxígeno a la placenta.
  3. Facilita la integración de la madre consigo misma.
  4. Facilita la intervención por cesárea (en caso de que sea necesaria llevarla a cabo en el último minuto).
  5. La recuperación es casi inmediata.

Para el bebé

  1. Arroja todo el líquido del pulmón.
  2. Mejora la oxigenación general y cerebral.
  3. El bebé está más alerta.
  4. El apego favorece la producción de leche.
  5. Le ayuda a fortalecer su sistema inmune.

Algunas de las ventajas de la cesárea son:

  1. La aplicación de la inyección epidural en la parte abdominal elimina por completo el dolor durante el nacimiento de tu bebé debido a que inhibe toda sensibilidad de la cintura a los pies.
  2. Puedes programar la fecha del parto.
  3. Todo el procedimiento dura alrededor de tres a cuatro horas, vs el trabajo de parto que puede prolongarse hasta 20 horas.
  4. No existe el riesgo de sufrir desgarro en el perigeo o incontinencia urinaria.

Entre los riesgos y desventajas de este procedimiento destacan:

  1. Los propios que conlleva una cirugía mayor: infecciones, hemorragias, coágulos de sangre o daño a otros órganos (vejiga o intestino).
  2. La recuperación es dolorosa y mucho más lenta (de 4 a 8 semanas).
  3. No se estimulan los sentidos del bebé durante el parto.
  4. Existe una mayor incidencia de insuficiencia respiratoria en el bebé.
  5. Es necesario esperar al menos un año para volver a embarazarte luego de una cesárea.
  6. No se produce la hormona oxitocina y, por lo tanto, se dificulta la lactancia. 

Como pueden leer, ambos procesos conllevan importantes detalles a considerar. No hay mejor decisión que la informada. Mi consejo es que valores ambos escenarios pero siendo siempre objetiva con lo que es mejor para ti y tu bebé. Si te decides por un parto natural, prepárate para ello con clases prenatales, ejercicios de respiración, yoga o meditación. Si te decides por la cesárea, pregúntate si es realmente oportuna y si vale la pena padecer la recuperación por unas horas de alivio durante el nacimiento. Sea cual sea tu elección, hazla desde el amor y la razón, pues es el último paso que tienes que dar para estar, por fin, junto a tu bebé.

REFERENCIAS.

  1. http://www.elblogdetubebe.com/parto-en-casa-la-guia-definitiva-con-preguntas-y-respuestas/
  2. https://www.reproduccionasistida.org/parto-natural-y-cesarea-ventajas-y-desventajas/