¿Tus hijos te temen o te respetan?

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La entrada de esta semana está dedicada a un tema con el que muchos papis entran en conflicto cuando de educar a sus hijos se trata: el respeto que los niños les otorguen, ¿debe causar miedo en ellos? ¿La figura de los padres debe estar por encima de la autonomía de los pequeños? Seguro la respuesta inmediata es ‘sí, claro. Los hijos están obligados a respetar a sus papás’. Como ustedes, comparto -pero hasta cierto punto- esta afirmación. Creo indudablemente que nuestros hijos deben aprender a ganarse el respeto de toda la gente; lo merecen, claro, pero enseñarlos a ser respetados también es un trabajo que se aprende desde casa, con nosotros y nuestro ejemplo. A qué me refiero. No podemos esperar que nuestros hijos respeten a los demás si en casa no se practica el respeto: todos están contra todos, hay luchas internas, los niños hacen berrinches, son caprichosos y los padres gritan como forma de control, ¿ven mi punto?

 

El respeto es una cadena que se construye del eslabón de todos. Si en casa el ejemplo es el diálogo, el respeto nace desde el cariño y no desde la autoridad del ‘deber ser’, ¿notan la diferencia? Hagamos que nuestros hijos nos respeten porque nos aman y ven en nosotros ejemplos de seres humanos, no de personas autoritarias que creen que su voz es única.

 

Como en otras notas les he dicho, sé que a veces es imposible no perder la cordura en momentos de estrés con los niños; sin embargo, practiquemos la paciencia y el sosiego para evitar que nuestro estómago controle la situación antes que la cabeza. Enloquecer todos en casa sólo hará que el ambiente se tense y la convivencia se entorpezca; al final, el hogar es el refugio de todos contra lo que sucede afuera. No hagamos que este deje de ser el mejor espacio para permanecer.

Como daño colateral de los momentos de descontrol, si tenemos niños pequeños en casa y nosotros les levantamos la voz en un grito ensordecedor, no sólo producimos miedo en ellos, también activamos en su cerebro estados de alerta que no son nada positivos para su desarrollo emocional. Les comparto una lista de lo que sucede en el cerebro de los peques cuando nosotros gritamos:

 

– Se activa el miedo; huye o se paraliza.

  • Libera dopamina y adrenalina preparándose para huir.
  • El proceso de aprendizaje se bloquea.
  • Envía señales de peligro, inseguridad y amenaza.
  • Registra recuerdos negativos que le generarán angustia, estrés y ansiedad.

 

Un combo nada recomendable para la estabilidad de los peques. Papis: los invito a reflexionar acerca de cómo ganarse el respeto de sus hijos, no sólo es ‘porque así debe ser’ ¿Qué estamos haciendo para ser su guía versus la autoridad en casa? Observen a sus hijos ¿cómo son? ¿Cómo se dirigen a los demás? ¿Cómo se tratan ellos mismos? Por último, pregúntense como padres ¿quieren ser amados o respetados por sus hijos?

 

Gracias por leerme,

Mariana.

 

 

REFERENCIAS.

 

  1. http://www.habitos.mx/bebes-ninos/lo-que-pasa-en-su-cerebro-cuando-le-gritas/?fbclid=IwAR37KqlqoB23mDmn85QnRnaCDWt_VaPsuIoavsDcfSaM0XWlsFN2YvKXDuQ